El patrimonio histórico puede ser conservado gracias al turismo

De un tiempo para acá, el turismo se ha convertido en  una herramienta que permite la conservación del patrimonio histórico. Con el transcurso del tiempo uno de los principales objetivos del sector se enfoca en conseguir la potenciación del turismo mientras se protege el patrimonio histórico y cultural de cada destinos. 

Desde hace tiempo el reto se encuentra  sobre la mesa y es que tanto la Organización Mundial del Turismo como la Unesco han llevado a cabo reuniones en diversas ocasiones con la intención de aunar sinergias.

Derechos y obligaciones

Por decirlo de alguna manera, el turismo se comporta como juez y parte en este proceso y es que, aun cuando todos los ciudadanos tienen derecho a visitar dichos lugares que se conforman como parte del legado histórico, la realidad es que la presencia masiva de turistas en tales lugares podría llegar a acelerar su deterioro poniéndolos en peligro.

Como resultado de todas estas inquietudes, los principales organismos y operadores turísticos conjugaron esfuerzos a fin de llevar a cabo medidas con las que se permita la reducción de la concentración en determinados destinos que son patrimonio histórico o en monumentos y restos arqueológicos protegidos.

Del mismo modo, la estrategia del turismo como una herramienta para la conservación del patrimonio histórico pasa por concienciar a los ciudadanos de su grado de responsabilidad. En manos de los viajeros se encuentra el hecho de ejercer un turismo que sea responsable realizando visitas a todos esos lugares de manera consciente y con la amplia intención de favorecer la preservación. Esto es lo que los expertos han definido como «encuentro positivo».

Llegar a preservar sin que se pierda la identidad

Por otra parte, se encuentran aquellos países cuyo objetivo se centra en darle un impulso a su economía por medio del turismo, por lo que es imperante que encuentren el equilibrio entre atraer a viajeros de todo el mundo sin que se llegue a perder su riqueza, llegar a afectar su medio ambiente o legado histórico.

Existe una gran variedad de destinos que ya se han concienciado al respecto y que se encuentran trabajando con la finalidad de implicar a las generaciones que son más jóvenes como la millennial, pero además este se trata de un público bastante atractivo para el sector, además de ser un actor clave a la hora de fomentar el turismo responsable.

Un ejemplo de ello, puede ser Omán, que por medio del Ministerio de Turismo, ha empoderado a los jóvenes a fin de que inciten a la recuperación de las tradiciones del país y de esta manera pueda ser visitado y transmitirlo a los turistas. 

Desde hace algún tiempo lo que buscan es atraer a más público, pero sin llegar a perder su verdadera esencia. En una situación distinta se encuentran otros países como por ejemplo Perú.

Siendo Machu Picchu su mayor emblema turístico, cada año recibe a más de  un millón y medio de turistas, por lo que eso se convierte en una presión con la que buscan diversificar a través de la potenciación de los atractivos de otras zonas mediante actividades que están dirigidas hacia los más jóvenes.