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CENTRO HISTÓRICO DE CÓRDOBA
El Esplendor de los Califas
El elemento fundamental del centro histórico de Córdoba es la mezquita.
Mandada construir por Abderramán I y concluida el año 790, fue ampliada
en años sucesivos, siendo Almanzor quien realizó su último
engrandecimiento añadiendo ocho naves al este del edificio y terminando
el patio de los Naranjos con sus cuatro fuentes rituales. Reconquistada
en el año 1236, la mezquita fue consagrada al culto cristiano,
llevándose a cabo diversas obras que destruyeron elementos primitivos.

MEZQUITA
La mezquita forma un rectángulo que mide 180 metros de norte a sur y 130
metros de este a oeste. Está rodeada de un recinto macizo reforzado por
gruesas torres cuadradas entre las que se abren las múltiples puertas
del templo. Limita al sur con el Guadalquivir y al norte, rodeado por un
alto muro almenado, se encuentra el patio de los Naranjos con su torre.

MEZQUITA
Inspirada en la mezquita de Damasco, lo más admirable es la utilización
de dos arcos superpuestos para sostener el techo, lo que constituye una
novedad sin precedentes en la arquitectura árabe. Sobresalen el
espléndido mihrad y la capilla de Villaviciosa donde aparecen por
primera vez las bóvedas califales.

CALLEJA DE LAS FLORES
En el casco viejo, caracterizado por su tejido urbano medieval, hay que
destacar las estructuras del Alcázar, de principios del siglo XIV, y la
torre de Calahorra. Numerosas iglesias como la de San Jacinto, hoy
Palacio de Congresos y Exposiciones, de estilo gótico flamígero, o las
de San Francisco y San Nicolás se mezclan con casas solariegas del siglo
XVI como la de los Páez del Castillo y la del Marqués de la Fuensanta
del Valle. El barrio de la Judería ha conservado su diseño medieval y su
sinagoga transformada por los cristianos.
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