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CIUDAD VIEJA DE CÁCERES
El Orgullo de los Hidalgos
De la Colonia Norbensis Caesarina, fundada en el año 29 antes de Cristo,
apenas quedan restos. Durante los reinados visigodos, la ciudad pasó
desapercibida pero los árabes la convirtieron en una plaza fuerte con el
nombre de Qasri.

PLAZA MAYOR
En el transcurso del siglo XII los almohades, que la perdieron y
recuperaron varias veces, construyeron torres en voladizo unidas a la
muralla por un muro. Cinco de estas torres, entre ellas la de Bujaco, se
conservan en el lado oeste. Dos torres de planta poligonal, la Redonda y
la Mochada, se localizan en el sur.
Al este, la torre de los Pozos, que levanta sus treinta metros por el
camino de ronda, está parcialmente incorporada a una barbacana.

TORRE DEL PALACIO DE LAS CIGÜEÑAS
En el interior de la ciudad queda sólo una cisterna árabe, pero su red
de calles y tortuosas callejas son restos de la estructura almohade de
la ciudad. En el siglo XIV, tras la reconquista de Cáceres se registra
una masiva llegada de hidalgos que llenan la ciudad de torres y
casas-fortaleza. Entre las más antiguas se encuentran el palacio de la
Generala, la casa y torre de las Cigüeñas y, entre otras, la casa de los
Ovando.

ARCO DE LA ESTRELLA
Los Reyes Católicos hicieron desmantelar la mayoría de las
construcciones, a excepción de algunas como el Palacio de los Golfines
de Arriba o el de las Cigüeñas. Pero fueron sustituidas por
extraordinarios edificios de piedra como la casa de Aldana, de Ulloa, de
Carvajal o la del Sol. Palacios, iglesias y conventos no rompen la
armonía de este excepcional tejido urbano medieval.
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