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CUEVAS DE ALTAMIRA
"La Capilla Sixtina de la
Prehistoria"
Descubiertas de una manera fortuita en, 1869 y comenzadas a excavar en
el año 1875, las cuevas de Altamira proporcionaron un testimonio
excepcional sobre las civilizaciones magdalenienses de la Europa
meridional. La caverna horadada en una meseta caliza en las proximidades
de Santillana del Mar está formada por una serie de pasillos y salas
dispuestos en "S" de unos 270 metros de longitud.
Fue habitada desde el período Auriñaciense, al que pertenecen las
primeras representaciones figurativas trazadas sobre sus paredes, pero
la fase de ocupación más intensa tuvo lugar entre el Solutrense y el
Magdaleniense, hacia el siglo XIV antes de Cristo, como lo prueba el
material lítico recolectado y las pruebas realizadas con carbono 14.

A principios del Magdaleniense se decoró la Gran Sala de la caverna, de
unas dimensiones de 18 por 9 metros. En su bóveda se realizaron
soberbias pinturas policromadas de bisontes, caballos, cérvidos y
jabalíes. Las imágenes, a gran escala —la de la cierva mide 2,20 metros
de longitud— sorprenden por su naturalismo y el detalle de sus
caracteres específicos.

En ellas destaca la variedad de textura de las representaciones,
utilizando sólo tres colores: ocres, rojos y negros, así como las
actitudes de los animales representados, resaltadas por la utilización
inteligente de los relieves y cavidades de la paredes, que crean efectos
sorprendentes.
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