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MONASTERIO REAL DE SANTA MARÍA DE
GUADALUPE
La apoteosis de Zurbarán
El monasterio de Guadalupe ocupa 20.000 metros cuadrados. En él hay que
destacar la iglesia Mayor, gótica de los siglos XIV y XV, cuya fachada
posee grandes puertas decoradas con placas de bronce finamente talladas
del siglo XIV.
En su interior, con una nave central y dos laterales, se localizan
numerosas tumbas y altares. La reja de bronce que separa el altar Mayor
es muy importante. La sacristía, construida entre 1638-1647, es la joya
del monasterio, por las pinturas de Zurbarán que adornan muros y techos.
La capilla de Santa Catalina, con una cúpula octogonal iluminada por una
linterna, une la sacristía con la capilla de los Relicarios, octogonal,
construida a finales del siglo XVI.
El camerín de la Virgen es un espacio pequeño octogonal de estilo
barroco muy recargado construido entre 1687 y 1696 y está situado detrás
del presbiterio del altar Mayor. Posee bóvedas ricamente decoradas en
yeso y estuco y sus muros contienen pinturas de Lucas Giordano. Sobre un
tronco se encuentra la Virgen de Guadalupe, la misma que encontró en las
proximidades un pastor a finales del siglo XIII.

El claustro mudéjar se sitúa al norte de la iglesia Mayor. Está
construido con ladrillos según la más pura tradición mudéjar y pintado
en blanco y rojo. La pequeña capilla del centro data de 1405. El
claustro gótico presenta galerías en tres de sus lados con tres pisos de
arcadas. La nueva iglesia, del siglo XVIII, con tres naves y estilo
barroco fue mandada construir por uno de los descendientes de Cristóbal
Colón.
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