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REAL MONASTERIO Y SITIO DE EL ESCORIAL
La Representación del Poder
La primera piedra fue puesta el 13 de abril de 1563 y los trabajos se
terminaron el 13 de septiembre de 1584. Posteriormente se realizaron
trabajos de embellecimiento y complementarios como la terminación del
Panteón Real.
Comenzado por Juan Bautista de Toledo, fue Juan de Herrera quien, tras
la muerte del anterior, dio la impronta al monasterio, cuya
característica principal es una simetría perfecta. A lo largo de un eje
los espacios se organizan según una progresión simbólica.
Este importante edificio sorprende tanto por su austeridad como por la
sencillez de sus líneas. Cuatro macizas torres delimitan el monasterio
en sus cuatro ángulos, a la manera de las construcciones civiles y
militares españolas. En el centro se alzan las torres de la basílica
dominada por la gran cúpula. Todo el conjunto presenta una forma
piramidal conforme a una tendencia muy española. Los puntiagudos techos
de pizarra, novedosos en España, semejan a los de Europa Central.
En este impresionante conjunto, además de la iglesia se diferencian tres
tipos de cuerpos de construcción: el colegio de los Nobles, el seminario
y el palacio. La fachada, obra de Herrera, disimula la compleja
organización del edificio. Sus tres puertas dan acceso al Patio de los
Reyes, donde se localiza la entrada de la basílica, a las dependencias
conventuales y al colegio. Un eje transversal sobre el que se abre la
basílica separa estos tres grupos de edificios.
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