Ruta de la eterna fertilidad para mujeres casadas

En todo el mundo existen rutas de peregrinaje por todas partes: la peregrinación a Jerusalén, el viaje a la Meca o el camino de Santiago, en España. La diferencia con la ruta de la isla de Japón, Shikoku, muestran una visión de paisajes naturales de un Japón antiguo, exquisito y completamente conservado. Además de esta belleza que encuentras al caminar, al cruzar por todos los templos, se les cumple un milagro a las mujeres casadas que tienen problemas con la fertilidad.

La ruta en Shikoku Henro o la ruta de los 88 templos de Shikoku, es como su nombre lo indica, un recorrido que tiene un largo de unos 1000 km, con parada en un total de 88 templos, miles de mujeres casadas en todo el mundo con problemas para tener hijos visitan esta isla, con el fin de poder conseguir un milagro. La popularidad de Shikoku radica en todo su atractivo natural y el arte que está en esta isla del antiguo Japón, sin embargo, es mucho más conocida por el milagro que le ocurre a las mujeres casadas, luego de la ruta su problema para tener hijos desaparece milagrosamente.

En el recorrido siempre encontrarás alguna mujer casada que está en medio de este peregrinaje con mucha fe, pasando templo por templo, rezando cada una de las oraciones de cada uno de ellos, no es un recorrido sencillo y tampoco algo que se pueda hacer rápido, pero miles de mujeres casadas en todo el mundo aseguran que el recorrido les ha servido y el milagro ha sucedido, ahora cuentan con su primogénito.

La historia se remonta al siglo IX, cuando el monje budista Kukai, hacía sanaciones en el vientre de las mujeres que para esa época presentaban problemas para concebir un hijo en él, se le llamó “viaje de iluminación”, y la teoría dice que el vientre estaba cargado de oscuridad y que toda esa oscuridad debía ser reemplazada con una nueva luz en su interior. En cada uno de los templos, un pequeño rayo de luz va tomando lugar y eliminando toda esa oscuridad del interior de estas mujeres casadas. Así fue como se hizo muy popular realizar este viaje y se consolidó como una veneración religiosa milagrosa. El monje Kukai es recordado como uno de los grandes maestros de la fertilidad en Japón y precursor del silabario katakana.

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